La historia cuenta que en una fría madrugada de otoño, allá por el año '88, el recién nacido Nicolás era recibido por sus padres con la felicidad propia de tener a su primer hijo.
Cuentan quienes saben, que poco duró ese momento de alegría. De pronto, y para sorpresa de todos, el doctor descubrió que de la espalda del niño -a la altura de la cintura- asomaba una cola similar a la de un mono.
Ah, no! Esa no es mi historia, es la de Goku... Lucky bastard...
A ver... Yo qué joraca logré en 22 años (que mañana serán 23)? Cuántas veces salvé al mundo? Mmmmm, esa vez que... no. Y la otra que... Ah, y cuando...
Mmmm... Mmmm... Miérdcoles, no logré nada importante en estos años. Qué carajo festejo entonces? Lo único que hice en tanto tiempo fue abrir un blog (que encima tengo abandonado).
Sin dudas, mañana voy a preferir haberme llamado Kakarotto, tener poderes y poder irme a dar una vuelta en nube voladora...
Kame hame ha?

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