viernes, 31 de diciembre de 2010

Último post del año (Balance 2010)

Hace un año mi vida era bastante similar a lo que es hoy. Eso sí, era más joven. Pero qué se le va a hacer; ahora, por lo menos, soy más sabio…

Hace un año no tenía blog, y me representa todo un enigma saber en qué gastaba el tiempo libre que ahora gasto acá.

Este post opera más que nada a modo de balance. Del blog y personal.

El Autobús Trágico nació, con otro nombre (aunque EAT siempre fue mi idea original), allá por mayo de este año, cuando –por no tener nada mejor que hacer, y después de ver Blogosfera en Canal A– decidí dejar de escribir en archivos de Word, que solo yo leía, e incorporarme en el mágico mundo de Blogger. Y así, empezó el viaje mágico y misterioso.

En un comienzo, fue bastante fatídico el tema del blog y se me fueron las ganas de seguirlo. Para que se den una idea, yo soy el típico pelotudo que se espanta con solo oír la palabra proactividad. Soy esa clase de persona que tiene cero iniciativa, cero determinación, cero liderazgo y esquiva toda oportunidad de destacarse en lo que sea. Soy el típico “perfil bajo”. Esto no significa que sea un boludo equiparable a un vegetal, sino que soy demasiado indiferente con el mundo en general y no me interesa llamar la atención de nadie. (Por lo menos lo reconozco). Y así, como salame que soy, no se me ocurrió mejor idea que decirle a un compañero de universidad que abramos un blog entre los dos.

La idea era ver cómo se me daba con esto de escribir regularmente, y como el pibe era mi exacto opuesto –el típico papanatas que se la cree, que le gusta estar en el centro de todo y que, de hecho, cree que el universo y todos los cuerpos que forman parte de este determinan sus movimientos según lo que él esté haciendo– consideré conveniente realizar esta “sociedad”, que era lo que iba a permitir que yo de alguna forma “arrancara” a hacer algo, aunque sea escribir en un blog. Sumado a esto, estaba mi confianza en que Blogger no era joda. Pensaba “Esto no es para cualquier boludo” y me tiraba más atrás todavía. Así que incurrí en el plan que detallé.

Desde el principio todo fue bastante molesto. Tenía infinitas diferencias “creativas” y era un terrible dolor de bolas tener que lidiar a diario con el chabón. La culpa la tuve yo, por no quererme abrir solito un blog (tampoco era la gran cosa). Pero uno no se da cuenta de la simpleza de las cosas hasta una vez echa la cagada.

La cosa fue mutando y el que le restó importancia al blog finalmente fui yo. No quería saber más nada, ni con el blog ni con este pibe. Y así fue que, en una infinita muestra de su benevolencia (al menos así se lo figuró él), me “cedió” el espacio para que yo “haga lo que quiera”. Se preocupó demasiado, era tan fácil como abrirme un blog nuevo y a la mierda. Y en cualquier momento lo iba a hacer, eso está fuera de discusión.

A todo esto, un comentario al margen. En el hipotético caso de que un día un rayo me dé directo en la cabeza, me despierte convertido en un genio, empiece a escribir nada más que genialidades (soñar no cuesta nada) y me comience a llover reconocimiento y dinero, este zopenco va a aparecer pidiendo que se le reconozca su influencia en mi “trabajo”. ESTA te voy a reconocer. BOLUDO! Cómo si te debiese algo.

Pero bueno. To make a long story short, el tipo en cuestión estaba (cómo decirlo?) loquito. Resultó ser de esas personas que termina obsesionada y se dedica a fastidiarle la vida a todos aquellos que no le siguieron la corriente. Se peleó con todo el mundo y ahora media universidad lo odia. Como para que se entienda lo que era/es el flaco. El universo me dio la razón.

Volvamos al punto, pues me extendí demasiado para hablar de los orígenes del blog.

Balance.

Hoy termina el año y quedan 43 post. Espero haber mejorado desde el primero hasta este último que estoy escribiendo. Espero haber dicho algo coherente en todo este tiempo, haber escrito algo de su agrado (a usted me refiero, a quien lee). Espero haberle provocado alguna sensación (buena o mala, pero genuina al fin), haberle hecho quedarse pensando, haberle movido algo en su interior (me conformo incluso con haber sido su Activia y haberle acelerado el tránsito intestinal). Espero haber cambiado algo, por más mínimo que sea.

En términos personales, fue un año normal. Un embole regular. Mal año para el amor, pero qué se puede hacer. La familia óptima, no me puedo quejar. Las amistades, siempre están. Lo académico: 6 materias metidas, a razón de un promedio general de 8,5 (paupérrimo, dadas mis posibilidades reales en materia de tiempo y neuronas). Campeón (de bronce, pero campeón al fin!) junto a mi equipo, en el torneo interno de fútbol de la universidad. Más literatura leída (no demasiada), menos salidas y borracheras (las echo de menos). Más y menos, de lo mismo de antes. No se me ocurren otras cosas que sopesar. Pero el resultado final de la balanza es más que positivo. Porque una cosa tiró demasiado para el lado de lo positivo. Quien les escribe, cumplió una de las metas más importantes de su vida: ver en vivo y en directo a un Beatle. Ver a un ídolo de esos que pensás nunca vas a poder ver. Yo vi a Paul… Fua. Yo le grité “Geeeeeenioooooooo!”. Dudo que me haya escuchado, pero yo le grité. Porque yo estuve ahí. Cuesta creerlo, pero estuve ahí… de verdad. Cada uno tiene sueños en la vida, y éste era uno de los míos. Y lo pude cumplir.

Por estas y otras cosas, este ha sido un buen año. Y vaya que lo fue. Habrá que ver dónde estaremos de aquí a un año más. Pero esto queda como documento para comparar.

Tiempo de terminar. A quién haya leído este pergamino, un sincero agradecimiento por gastar su tiempo en esto. Lamento decirle que podría haberse comido un pan dulce o haberse bajado una botella del más fino champagne en vez de patinarse media hora en esta lectura.

Gracias también a los que se subieron al autobús, y a los que alguna vez pasaron y comentaron. Y a los que anduvieron un rato y pensaron “Que blog más choto”, gracias igual. (Aunque les digo: La tienen adentro).

Listo, no más.
Terminen bien este año! Y arranquen el nuevo mucho mejor!

Nos leemos luego.

Nico.

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Martes

A las siete de la tarde
todo en mi patio es más naranja.
The sun is waving goodbye.
Hay una jaula para el pájaro invisible,
y los pesados árboles donde se esconden los de verdad.
Las sombras todavía juegan con las paredes blancas.
Los perros te miran.
Escucho a las abejas.
Escucho la lapicera sobre la hoja.
Los autos, las motos, alarmas.
Los nenes del vecino.
La música, el pibe de en frente.
Mi hermana que prende la tele.
El libro me sigue esperando.
El silbido de un pajarito robot.
Otro levanta la cabeza,
mientras pisa las tejas calientes de la casa de atrás.
Un perro viejo que se despierta
y empieza a ladrar.
Los colores de otra pared.
La rosa que va muriendo,
pero igual asoma.
Las uvas verdes.
La madera y el metal
y las hojas y las hormigas
y vos y yo
y ellos y nosotros
y los pájaros y el aire y el sol
y las máquinas y los vecinos.
En mi barrio nadie se calla a las ocho de la noche.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Yo tengo facebook y lo odio (parte dos)

Sobre las páginas de facebook:

A la gente de la que hablé anteriormente no le alcanza con solo contar cada segundo de su vida. Van por más. (Algo que se les debe reconocer es que siempre intentan superarse). ¿Cómo obtener este plus de estupidez? Fácil, 3 palabras: Páginas de Facebook.

Por ahí yo soy muy complicado (lo admito), pero creo que cada acción que hago me define. Algo así como “sos lo que hacés”. Entonces veo a FB como una forma de mostrar quién sos, o más bien cómo sos. Más que nada digo esto por las características que tiene. Ejemplo son los apartados “intereses”, “actividades”, “creencias”, “películas”, “libros”, etc., etc., que uno puede llenar según sus preferencias. Hasta ahí vamos bien.

Acá es cuando aparecen las páginas de FB. Cada vez que te unís a una página de FB, ésta va a llenar alguna de las categorías que mencioné. Por esto, como obsesivo que soy, elijo bien a cuál me voy a unir (recuerdo: yo, efectivamente, me “vendí” a FB y por eso lo uso –aunque con más responsabilidad y menos recurrencia que la mayoría–). No me voy a unir a cada boludez que se me aparezca. ¿Qué necesidad tengo? Ninguna. Solo me uno a lo que siento que me representa/identifica o me gusta. (Tengo la paranoia de que debo ser consistente entre lo que realmente soy y lo que digo ser).

Y aquí la diferencia con el típico usuario de FB.

¿Para qué moderarme y unirme a algunas páginas si puedo unirme a todas? Estoy 99 por ciento seguro que se les pasa eso por la cabeza.

Y la escena y los actores se repiten: Nico abre facebook para ver qué onda Paul McCartney (por ejemplo) y se tiene que fumar todas las publicaciones de los “amigos”. Lo mejor de todo es cómo queda estructurada la publicación cada vez que alguien se une a una página. Ejemplo: A Nico le gusta (con el thumbs up) Paul McCartney. Entonces agarrás, vas bajando y empezás a leer: A Fulano le gusta Comer comida. BIEN! Dentro de todo es sensato. Pero si tan solo terminase ahí.

Seguís bajando y lees: A X le gusta Comerse uno de bondiola en ayunas (todo bien, yo prefiero unas tostadas), A X le gusta Olerse la mugre del ombligo (sobre gustos –por raros que sean– no hay nada escrito), A 3 amigos les gusta Unirse a páginas boludas, A X le gusta ¬¬ (sí, le gusta “¬¬”), A X le gusta A que junto 40 boludos que se unen a esta página, A X le gusta Odio que Brad Pitt me llame cuando estoy con Johnny Deep en la cama (hay 68000 personas unidas; no dejan títere con cabeza estos pibes!), A X le gusta llegaste? No, soy un holograma. Boludo! (esta frase, por lo menos, sirve para la vida diaria), A X le gusta Ves a un chabón feo y le decís a tu amiga Mirá, tu novio, A X le gusta Babear la almohada, A X le gusta Que cornudo/a que sos!, A X le gusta Risa-Maligna-Muahahahahahaha (…), A X le gusta ¿No odias cuando un oso intenta comerse a tu bebe? (no entiendo), A X le gusta Las bolas de polvo que crecen debajo de la cama y de repente cobran vida (está hablando del faso… ), A X le gusta Tirarse un pedo sin que nadie se de cuenta y sentirse un Ninja (Tomá! Qué me decís al respecto? Son unos boludos. Aunque… soy sincero, me hizo reír). Y muchos más todavía, tantos que ya no se me ocurren*. Pero he leído cada cosa. De no creer. Y no son solo los nombres, sino la cantidad de páginas así. Y la cantidad de gente que se une.

La solución: la misma. Las listas de contactos. Te armaste tu lista de contactos y chau, no te bancas más esas idioteces que, unidas con las simpáticas actualizaciones de estado (que comenté en el post anterior), crean la tormenta perfecta.

Pero es inevitable quedarse pensando: Qué onda que yo no me uno a todas esas boludeces. Todos se unen y yo no. ¿Soy un anormal? Queda abierta la incógnita, porque no tengo una respuesta (por ahora). Pero para mí, y por ahí le erro, son todos unos boludos. Pero bien, de onda lo digo.

Punto aparte. Llegué, también, (como quien no quiere la cosa) a la conclusión de que soy una persona bastante simple; en tanto y en cuanto se relacione la simplicidad de personalidad al número de páginas que a uno le “gustan”. Si te ponés a mirar algún perfil ajeno ves que un número importante está unido a dos millones de páginas, de las cuales 1.999.999 son idioteces. Personalidades complejas, sin duda. Eso es FB, cuna de los complejos espíritus modernos. Fua!

Sigue. Pero ahora me despido (aunque quedan un par de cosillas por decir).

*Muchas de las páginas que nombro son reales, aunque algunas son una “caricatura” de la situación que se vive actualmente en FB. Lo sé, es preocupante.

PD: estos últimos días me vi obligado a entrar a FB y salir inmediatamente porque no puedo ingresar en mis listas. Como por arte de magia, ya no las puedo usar. No quiero ser un perseguido, pero es posible que a alguien no le guste que hable así de esta red social y estén tratando de intimidarme. Me siento el Sr. X. Temo por mi vida…

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lunes, 20 de diciembre de 2010

Correr Escapar Caer

Baby you're a rich man too
You keep all your money in a big brown bag inside a zoo
What a thing to do!

Lennon-McCartney (1967)

El bocado amargo de la vida llega demasiado temprano. Llega cuando uno deja de ser suyo y pasa a ser de alguien más. Y no en un sentido romántico ni mucho menos. Más bien en un sentido práctico. De cuerpo.

Llega demasiado temprano porque lo encontramos aún cuando somos propios. Llega porque otros dejan de ser suyos y nos contaminan con ese sabor de dejar de ser nuestros. Y uno se vuelve de otro. Y ya nadie pertenece a sí mismo.

El hombre que escapa lo hace a riesgo de quedar como un lunático. Lo tratan de paranoico y pesimista. Escapa. Y tarde o temprano prueba de la seca y amarga raíz de la vida. Va a dejar de ser él mismo y los primeros momentos serán intolerables.

Los demás ya no lo sufren, lo saben dulce y de colores. (Se apropiaron hasta de sus huesos). Y el que escapaba, después de un tiempo, ya no sufrirá. Ni los pensamientos le quedarán a su voluntad.

Se sumará a una fantasía. Abandonará una fantasía. Una, en la que se sumergieron todos ellos. Otra, en la que solo solía vivir él; nunca cruzó compañeros.

Al final, todo será olvido. Todo se irá con el viento.

Al final, muy a pesar del espíritu que fue, será feliz.

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viernes, 17 de diciembre de 2010

Axiomático

Una historia casi discreta de amor.
Un reproche aquí y otro allá.
Pero se pelean y se aman.
Compiten por quererse más.
Hay como un tono nostálgico en el aire.
Algunos lo pueden cantar.
A ellos se les hace parte en la piel.
Lo único que pueden hacer es bailar.
Se va mutilando esa cosa parecida al amor.
Se hacen canciones.
Se cantan locuras.
Bailan.
Ella se va y él corre en sentido contrario.
No se distancian porque la inercia los reune.
Su todo explotó en sincronía.
Son parte de un mismo sistema.
Son el mismo universo.
Ustedes son acá.
Bien o mal.
Están atados de los ojos.
No pueden dejar de verse.
Quizás puedan, pero para qué intentarlo?
Mejor seguir cantándose.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

Yo tengo facebook y lo odio (parte uno)

Por más contradictorio que parezca: Tengo facebook y lo odio. Simple.

¿Por qué lo tengo? Porque como el celular, por más que lo aborrezcas, debés tenerlo (porque el resto del maldito mundo lo tiene, y es eso o convertirte en ermitaño e irte a vivir a la montaña).

Hace tan solo poco más de un año, yo era uno de esos que orgulloso decía: NO TENGO FACEBOOK (y me la banco!). Me sentía más “especial” perteneciendo a la minoría. Era como no "venderse" y ser realmente libre de todo. (Y esto de la libertad es un tema aparte).

Varios me decían: “Ya vas a caer” como si de algo inevitable se tratase. Hasta que pasó. Llegó el momento en el que caí (y por eso hoy estoy escribiendo este post).

Unos compañeros de la universidad habían filmado un video, supuestamente, graciosísimo y como yo no tenía facebook no podía verlo. Me insistieron (e incluso aplicaron complicadas técnicas de convencimiento) hasta que me abrí una cuenta porque quería saber de qué tanto hablaban*.

Del video en cuestión ya ni recuerdos tengo, así de bueno debe haber sido. Pero lo importante es que había ingresado al maléfico mundo de las redes sociales.

En un primer momento, me entretuve y me la pasé de perlas “descubriendo” todas las “posibilidades” que te brindaba facebook. Comencé, lo admito, a usarlo compulsivamente y me envicié con más de uno de sus juegos online (supongo que para eso están diseñados, para que la gente se haga adicta). Pero el amor solo duró 2 meses (aunque hace un mes tuve una recaída; la mente a veces es débil y las capacidades de persuasión de estos juegos, créanme, muy poderosas). Sin embargo no todo fue en vano, en ese tiempo pude darme cuenta de una de las cosas esenciales de FB: el grado de idiotez de la gente que lo utiliza. No de toda la gente, sino de la gran mayoría.

Lo normal sería, no sé, utilizar el espacio para avisarle algo a alguien, para colgar un video que viste y te pareció copado, para poner un fragmento de tu canción preferida, etc. (Y el “etc.” debe entenderse dentro de un espectro de cosas lógicas y esperables). Todo bien. Hasta ahí lo soporto.

Pero otra cosa, muy distinta, es actualizar constantemente tu estado contando lo que estás haciendo. “Cocinando unas ricas milanesas”. “Haciendo el tp. de … (x materia)". ”Me fui a laburar”. “Me voy a comer con los chicos/as”. ”Con … (tal persona) mirando la tele”. “Al cine con .. (x)”. ”Hoy a … (x boliche). Detallan cada minuto de sus vidas con una precisión, dios mío, increíble. Y no me extrañaría que un día de estos alguien publique “En el baño, con una terrible diarrea”. El abanico de posibilidades es muy amplio e insólito. Doy fe.

Pero no gente, posta: a quién le importa?

Respuesta: al resto de ellos. A los que, como ellos, aplican esa misma metodología. Mientras que se toman un recreíto de contar lo que hacen o dejan de hacer, aprovechan para ver qué hacen los demás. Y yo, como muchos otros, sufren (sufría) como cuando te tenés que bancar el humo del que te fuma al lado (en el caso de que no seas fumador). Porque FB también tiene sus cosas buenas: podés “seguir” tus series o artistas / bandas preferidas y enterarte de las novedades. Pero… a qué precio? Tener que comerse toda esa vorágine de idiotez, solo para leer una o dos cosas que valen la pena es demasiado. La estupidez no conoce de obstáculos, aquí si aplica la frase “el cielo es el límite”. Y dirán "Y ahora, quién podrá defenderme?" El Chapulín Colorado no puede, ya es víctima del nefasto sistema de grupos de FB.

¿Es este el fin?

No. Cuando todo parece perdido, ahí es cuando el buen José Facebook también nos tira unas migajas a los “normales” -creo que como no formo parte del grupo que describí en toda la nota, más que normal, soy un raro o al menos un anti-social, pero bueno...- y nos da (con lástima) la opción de armar listas de contactos.

Te toma un buen rato, pero lo vale. Te armás tu listita, que sabés que vas a consultar siempre, y problema resuelto. La próxima vez que entres a FB recurrís a tu hermosa técnica de supervivencia y te enterás solo de lo que te querés enterar y no de si a Fulanito se le quemó la ensalada mientras se sacaba fotos para actualizar su perfil.

Esto sigue, lamentablemente.

PD:

  • No me la doy de intelectual, solo tengo acceso a internet (como la mayoría de los usuarios de facebook).
  • Perdón si por momentos me puse muy "comillero".

*la curiosidad mató al gato.


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jueves, 2 de diciembre de 2010

De vuelta al ruedo

Desde el día que vi a Paul McCartney tocar en River mi vida cambió. Sé que suena boluda la idea... No la idea, más bien la frase, pero es la verdad.

Desde el día que vi a Paul dejé, por ejemplo, de jugar a los juegos online que solía jugar diariamente. Y ahora pienso: Qué al pedo eran esos juegos! Porque no ganaba absolutamente nada. Más bien perdía tiempo (que debía emplear en cosas más útiles). Igual, no creo que esta revelación se deba estrictamente al hecho de haber ido al recital. Nada más me di cuenta de esto y lo quería compartir… (Estoy buscando excusas para volver a escribir y agarré para este lado). ¿Cuántas cosas hacemos que en realidad no sirven para nada? ¿Me pasa a mí solamente? Si es así, debe ser porque por lo general no tengo nada importante para hacer. Aunque… En realidad sí, tengo cosas importantes para hacer pero no me llaman tanto la atención. Esto debe tener una razón, pero una de esas demasiado profundas a la que uno no llega así de fácil. Pero no nos detengamos acá, sería empezar a caminar en círculos.

Volvamos.

Dejé de escribir (no sé a quién estoy explicándole esto, porque dudo que alguien me lea más allá de mis amigos que me leen más por compromiso que por otra cosa) porque, por más inverosímil que suene, no tenía tiempo. La universidad se volvió un terrible suplicio y no tenía ni un rato para sentarme a garabatear nada. Y la inspiración literaria, que nunca fue tal, ya no llegaba porque la cabeza estaba en otras cosas. Pero me dio / me da, pues, lástima abandonar esta actividad. He aquí el núcleo de la situación: quiero seguir escribiendo pero… grave problema, no sé qué escribir. En realidad sí sé, pero sería casi cambiar la esencia misma del blog.

Me explico. Me di cuenta de que había dejado de lado el blog (gracias universidad!), pero no quería que esto fuese permanente. Me puse a pensar y “descubrí” que puedo actualizarlo más rápido al costo de cambiar un poco el registro en el que suelo expresarme y hacer todo más coloquial. Escribir uno de esos seudo-poemas que solía colgar me tomaba tiempo (o al menos intentaba dedicarles tiempo) y llegué a la conclusión de que si me siento 5 minutos a escribir sobre algo más trivial, algo más cotidiano (esa es la palabra adecuada) podría publicar más seguido, burlar los obstáculos de la malvada vida académica, y saciar mis necesidades blogger. Ósea: de ahora en más quizás escriba más seguido pero desde una propuesta de temática libre. Y por esto, capaz el blog se vuelva más diario o espacio de reflexión personal. Va a ser algo al estilo de lo que hace mi “blogamiga” Realmente Al Pedo, pero no idéntico. (No te quiero serruchar el piso ni mucho menos Rap… tampoco me da el cuero, tu blog es único! Yo no sé ni cómo hacer un banner). En fin, lo que se extrae de todo esto es: Voy a escribir porque no tengo nada mejor que hacer pero no en carácter (exclusivamente) “literario” sino que hablaré sobre lo que venga (y como venga).

Me despido, no sin antes decir al que se haya leído este hermoso post: Gracias!

Amén.

PD: la universidad ya se terminó y el cambio lo estoy implementando tarde… pero bueno. Ah, y voy a seguir con mis intentos de ser un “escritor de literatura”, solo que voy a evitar los silencios incómodos con post como este.


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